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Diplodocus

El Diplodocus es uno de los mayores dinosaurios y el saurópodo más conocido. Tenía un cuello muy largo y una cabeza pequeña y alargada. Las patas del animal eran muy fuertes y similares a las del elefante, pero su rasgo más característico es su enorme cola, terminada en la forma de un látigo.

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El Diplodocus es uno de los mayores dinosaurios y el saurópodo más conocido. Tenía un cuello muy largo y una cabeza pequeña y alargada. Las patas del animal eran muy fuertes y similares a las del elefante, pero su rasgo más característico es su enorme cola, terminada en la forma de un látigo. Nacía de huevos como un balón de fútbol, al nacer, medía 50 cm y eran atacados por animales como el Ornitholestes. Las crías se metían en los bosques hasta que eran lo suficientemente grandes para no tener depredadores en ese lugar. Alcanzaban la edad adulta, engordando una tonelada al año, a los 20 años envejecían muy deprisa.

Lo más destacable del Diplodocus era su enorme cuello de 8 metros y su cola de 14 metros. Su cráneo era muy pequeño y ligero. Caminaba a cuatro patas, pero también podía apoyarse sobre la cola al hacerlo alcanzaba los 15 metros de altura. Usaba su larga cola que permanecía en el aire como arma defensiva, tragaban piedras, llamadas gastrolitos, para que trituraran la vegetación en sus estómagos sin tener que perder tiempo masticando, así podían conseguir muchos nutrientes. El Diplodocus se extinguió al final del Jurásico en un misterioso evento, posiblemente a fruto de un impacto de meteoritos junto con la mayoría de los dinosaurios del Jurásico.

El Diplodocus tenía una larga cola que terminaba en una punta como un látigo, esto servía para ahuyentar a los depredadores, y también para comunicarse. Las patas del Diplodocus eran robustas como columnas, si no fueran así, el animal se caería. Hace bastante tiempo se propuso que el Diplodocus tenía las patas muy arqueadas, como los lagartos y que solo podía moverse por las grandes fisuras del suelo, aunque esto carece de sentido. En las cuatro patas poseía una gran garra que le servía como arma defensiva y también para excavar un hollo donde depositar sus huevos.

Los Diplodocus tenían una cabeza muy pequeña, de la que no podían recoger el alimento suficiente para un animal de su tamaño, además no podían masticar, es decir, no podían mover las mandíbulas hacia los lados como los camellos. Pero ellos tenían otra forma, tragaban piedras, llamadas gastrolitos, para que trituraran la vegetación en sus estómagos sin tener que perder tiempo masticando, así podían conseguir muchos nutrientes, seguramente este proceso era muy ruidoso.

Se han hallado posibles icnitas de Diplodocus en Texas. Lo más curioso de estas huellas esque solo mostraban las patas delanteras, lo cúal sería imposible dado el peso del animal, por lo que seguramente se encontraba en el agua cuándo dejó las huellas. La mayor especie de Diplodocus, el Diplodocus hallorum medía 40 metros de largo, anteriormente se le llamo Seismosaurus, que significa reptil terremoto debido a su gigantesco tamaño, pero estudios recientes afirman que el Seismosaurus era una especie gigante de Diplodocus, era un animal insuperable para la mayoría de los depredadores.

En la época de celo, los Diplodocus macho se peleaban por las hembras, usualmente solían ganar los más grandes y viejos, pero siempre hay empates, y cuando esto ocurría se pelaban en posición bipeda, estos animales, al ser tan grandes, podían hacer temblar el suelo y fácilemente romper huesos. En el apareamiento, la hembra tenía que soportar diez toneladas más de peso, por eso tenían unas caderas reforzadas.

Una de las primeras reconstrucciones del Diplodocus mostraban a este animal con la postura de un lagarto, lo cual, para un animal de su peso, sería imposible, ya que sus patas se romperían casi instantáneamente. Además, para que su enorme estómago tuviera hueco, se dijo que vivía en zanjas que ellos mismos excavaban, lo cual es imposible. Otra reconstrucción muestra al Diplodocus con una trompa que utilizaría para llevar la comida a la boca, pero esto es imposible. Al final del siglo XIX, un millonario norteamericano de origen escocés, Andrew Carnegie, estaba decidido a tener un dinosaurio enorme en su museo de Pittsburgh, Estados Unidos. Para complacerle, un equipo de buscadores de fósiles trabajaron en Sheep Creek, Wyoming, y encontraron dos esqueletos de Diplodocus.

Cuando Eduardo VII, rey de Inglaterra, vio una pintura de un Diplodocus en la residencia de Carnegie, preguntó si se podía hacer una réplica del animal para exhibirla en Gran Bretaña. La réplica se instaló en 1905 en el Museo de Historia Natural de Londres. El Diplodocus se extinguió al final del Jurásico en un misterioso evento, posiblemente a fruto de un impacto, junto con la mayoría de los stegosaurios y los carnívoros del Jurásico.

  • Serie Classic: 800x190x110 mm
  • Número de láminas: 2 en Serie Classic
  • Nivel de dificultad: 3