• casa encantada
  • casa encantada
  • casa encantada

Casa Encantada

De momento, hasta que existan nuevas aportaciones, la primera casa de muñecas se fecha en el siglo XVI; más concretamente, en 1558 y fue un encargo del duque Albrecht V, de Baviera, para obsequiar a su hija.

Referencia: 25043 Categories: ,

De momento, hasta que existan nuevas aportaciones, la primera casa de muñecas se fecha en el siglo XVI; más concretamente, en 1558 y fue un encargo del duque Albrecht V, de Baviera, para obsequiar a su hija. Pero, ¿antes no había casas de muñecas? Lo cierto es que si visitamos cualquier museo de prehistoria o de historia antigua, nos sorprenderá ver la cantidad de objetos miniaturas que se exponen en sus vitrinas. Y objetos, además, de carácter cotidiano: ollas, objetos de tocador, utensilios de uso diario… Los arqueólogos e historiadores suelen catalogar estos objetos como de uso votivo, pero seguramente porque no tienen niños pequeños…

Sí sabemos que se han encontrado toscos e inocentes juguetes en cuevas de neardentales… En el maravilloso museo romano de Mérida, en su planta 1ª, podemos ver una colección de miniaturas de lo más sospechoso: un conjunto de miniaturas que imitan piezas tanto cerámicas como metálicas y una representación de objetos de tocador formada por ungüentarios del siglo I d. C., y unos pequeños recipientes para guardar pinturas. ¿Objetos votivos o juguetes? Tal vez algún día lo sepamos. De momento, y hasta que surjan nuevos datos, es en los países del norte de Europa donde nacen las casas de muñecas. Las inglesas hicieron su aparición a principios del siglo XVIII y las norteamericanas, a finales del mismo siglo. Es curioso que en nuestro entorno, el Mediterráneo, prácticamente no exista constancia de su uso.

Lo que sí sabemos es que, al principio, las casas de muñecas no eran para los niños, o al menos, únicamente para su contemplación, pues se consideraban objetos caros y exclusivos. La realeza europea tuvo siempre una pasión mal disimulada por las pequeñas casas que imitaban, quizá, la vida que ellos no podían llevar. Así, el zar ruso Pedro el Grande, enamorado de una casa de muñecas que pudo ver en Holanda, mandó construir una, cuya realización llevó cinco años. Más conocida aún es la pasión de la reina Victoria, de Inglaterra, por las casas de muñecas. Por no hablar de la británica Reina María, que encargó los servicios de todo tipo de artistas y artesanos de la época, los mayores expertos en su campo, para realizar su casa de muñecas.

Y en 1878, en la Casa Blanca, bajo el mandato del presidente Hayes, se le encargó a un carpintero la construcción de una casa de muñecas para su hija Fanny, de 10 años. Esta casa fue restaurada posteriormente en 1950 por un biznieto del presidente, siendo posible contemplarla hoy en día en un museo.

Pero no todos las trataron como lo que son: pequeñas obras de arte, muchas han desaparecido, quemadas, rotas, tiradas en contenedores. La casa de muñecas más antigua que podemos contemplar hoy en día data de 1611 y representa una casa urbana de Nuremberg. En el interior tiene los sótanos y bodegas, así como un pequeño jardín en la primera planta. La naturaleza adulta de la casa y sus objetos selectos sugieren que la casa, desde luego, no era un juguete para los niños.

  • Serie Classic: 390x570x280 mm
  • Número de láminas: 12 en Serie Classic
  • Nivel de dificultad: 5