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Carro Romano Gallego

El carro está al servicio de las labores propias del campo: preparación de las tierras, transporte de materiales para arreglos en las fincas, para llevar la cosecha al pajar u hórreo.

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El carro está al servicio de las labores propias del campo: preparación de las tierras, transporte de materiales para arreglos en las fincas, para llevar la cosecha al pajar u hórreo. En los carros vienen los tojos cortados para hacer la cama de los animales; de las cuadras salen las carros de estiércol para abonar las tierras en las que luego se sembrarán las patatas, el maíz, las uvas de la vendimia, las berzas y otros productos de huerta destinados al autoconsumo. Toda casa de labranza debía tener cuando menos un carro y una pareja de bueyes o cuando menos de vacas conducida. Sin embargo no en todas había un carro o arado que facilitasen el trabajo de los miembros de la unidad familiar. En los inventarios post mortem aparecen mencionadas todo tipo de herramientas ligeras (hazadas, hazadones, hoces…) pero los arados y sobre todo los carros ya no son tan comunes. La tenencia de un carro no excusaba el trabajo humano necesario para empujar el carro en lugares empinados o para transportar al hombro todo tipo de productos a lugares inaccesibles para el carro. Andar con el carro y con los bueyes y sembrar el pan estaba reservado al amo de la casa.

En el marco de una economía de autosuficiencia característica del campesinado gallego, el carro es un medio indispensable para la realización de tareas no agrarias que precisa, en muchas ocasiones de la colaboración y ayuda de los vecinos. Desplazar desde las canteras más o menos próximas la piedra para levantar una cuadra, un pajar, un hórreo o la vivienda familiar no resulta tarea fácil. Lo mismo sucedía con las maderas que una vez serradas en las touzas servían para preparar las vigas que sustentan desvanes y tejados de las construcciones rurales. En la Galicia costera el carro permite el traslado de embarcaciones de bajura, redes y demás artes de pesca que deben ser reparadas en los bajos de las casas.

La uniformidad de la estructura de los carros permitía emplearlos como referencia para establecer medidas para el transporte de leña, para cuantificar la producción agraria, su valor o las necesidades de abono que requería una explotación. El valor monetario también se le estipula a cada carrada dependiendo del producto que acarrea. Como unidad de medida se usa el modio, que es la cantidad necesaria para llenar un carro de una yunta.

Fuera de las funciones propiamente agrícolas y de transporte, el carro en el pajar del labrador se usa frecuentemente en la matanza del cerdo. Siguiendo las indicaciones del matarife los hombres lo tumban en el chedeiro, en la parte que confluye en la cabezalla del carro que previamente se calza y levanta de una de las ruedas para que el animal desangre con mayor facilidad. En el mismo carro se lava y friega la piel previamente quemada con manojos de paja. Como si de un estante más se tratase, en el carro se van colocando el día de la matanza jamones, lacones, espinazo y tocinos antes de llevarlos para la despensa.

  • Serie Classic: 370x125x130 mm
  • Número de láminas: 2 en Serie Classic
  • Nivel de dificultad: 3