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Bisonte Americano

El bisonte americano (Bison bison), también denominado búfalo, y —palabra en desuso— cíbolo, es una especie de gran mamífero artiodáctilo de la familia de los bóvidos (Bovidae).

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El bisonte americano (Bison bison), también denominado búfalo, y —palabra en desuso— cíbolo, es una especie de gran mamífero artiodáctilo de la familia de los bóvidos (Bovidae). Poblaba las planicies del norte de México, los Estados Unidos y Canadá en grandes manadas, abarcando desde el Gran Lago del Esclavo hasta México y desde el este de Oregón hasta los Montes Apalaches. En referencia a esta especie, el término “búfalo,” que data de 1635, tiene más historia que el concepto “bisonte,” registrado en 1774. Se ha reintroducido al bisonte americano en las planicies del norte de México, esperando una pronta recuperación de la especie donde pastaba en siglos anteriores. Existen dos subespecies: el bisonte de planicie (B. b. bison) y el bisonte de bosque (B. b. athabascae) de Canadá.

Los bisontes tienen un pelaje de color marrón oscuro durante el invierno, y uno más liviano de color marrón claro durante el verano. Llegan a medir hasta 1,80 m de alto y 3 m de largo, y pesan de 450 a 1.350 kg. Tanto el macho como la hembra tienen pequeños cuernos curvos, los cuales usan para luchar en época de celo y como defensa.

El bisonte americano es herbívoro; come hierbas y juncos. El bisonte se aparea en agosto y septiembre; y es polígamo. Su período de gestación dura entre 260 y 280 días, tras el cual nace una sola cría que es cuidada durante un año. Los bisontes llegan a su madurez a los 3 años de vida, y su promedio de vida es de 18 a 22 años. Estos animales constituían la principal fuente de alimentación para los indígenas americanos de las Grandes Llanuras.

Hasta el siglo XVII, el bisonte americano rondó holgada y abundantemente los territorios del norte del continente norteamericano. El búfalo, era venerado por muchas de las tribus nativas de Norteamérica. En algunas naciones indígenas, la caza de este animal era acompañada de un gran respeto, admiración por sus cualidades y agradecimiento por todos los beneficios que aportaba. Se dice que al momento de la muerte del bisonte, el cazador amerindio se acercaba a inhalar su último aliento como forma de absorber espiritualmente sus virtudes. Fue conocido como “Dador de vida”, pues todo de este ser era utilizado. Los usos incluían alimentación, abrigo, indumentaria religiosa, combustible (se secaban las deyecciones al sol) y materiales de construcción. El bisonte albino o búfalo blanco es una deidad, aún presente en el siglo XXI; por ejemplo, entre la gente sioux y lakota, los líderes espirituales están atentos para excluirlo de la cacería, pues es un ser respetado, venerado y admirado de acuerdo con la leyenda de ” Mujer Búfalo”, de Dakota del Sur.

A la llegada de los españoles a América, era tal la cantidad de bisontes o cíbolos que los conquistadores encontraron en las grandes praderas norteamericanas, que llamaron a la extensa región limitada por las Montañas Rocosas al Oeste, y los montes Apalaches al Este, «Llanos de Cíbola», y fue a esa región a la que se dirigió Francisco Vázquez de Coronado en busca de las míticas Siete Ciudades de Cíbola. La cacería del bisonte americano se precipitó después de la llegada de los ingleses a la costa este del continente, pues el valor de las pieles era bastante elevado y funcionó como un catalizador para la matanza de miles de animales. Cuando muchas de las naciones nativas, incluyendo la Miami, Shawnee y Potawatomi, fueron desplazadas, el bisonte americano fue cazado casi hasta su extinción en el siglo XIX, quedando sólo 750 ejemplares hacia 1890. El Zoológico del Bronx, en Estados Unidos, mantuvo una de las manadas sobrevivientes, de la cual fue restablecida la población en el Parque Nacional Yellowstone y otras reservas naturales. La actual población de bisontes americanos es de aproximadamente 350.000 ejemplares, cuando la población anterior está estimada en 60–100 millones antes de la llegada de los europeos a América.

Hoy en día, más de 250.000 de los 350.000 bisontes restantes son criados para consumo humano. Su carne tiene menos grasa y colesterol que la carne vacuna, lo que ha llevado al desarrollo del búfalo. En el año 2009 el gobierno de los Estados Unidos donó crías y algunos ejemplares al gobierno mexicano para reintroducirlos a su vida salvaje, fueron 23 bisontes (20 hembras y 3 machos), estos ejemplares eran provenientes de Dakota del Sur y de Colorado, la reintroducción del búfalo americano en las reservas naturales mexicanas de El Uno en Janos, Chihuahua; hasta este momento la única reserva que ya cuenta con bisontes en completa libertad. El bisonte americano es el mamífero emblema del estado estadounidense de Wyoming.

  • Serie Classic: 270x145x80 mm
  • Número de láminas: 2 en Serie Classic
  • Nivel de dificultad: 3