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Abubilla

Se trata de una de las aves más populares de la España mediterránea, muy abundante en las dehesas de la mitad meridional. Su característico reclamo, su llamativo penacho de plumas y su vuelo errático y ondulante la hacen fácilmente reconocible.

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Se trata de una de las aves más populares de la España mediterránea, muy abundante en las dehesas de la mitad meridional. Su característico reclamo, su llamativo penacho de plumas y su vuelo errático y ondulante la hacen fácilmente reconocible. Pese a ser una especie migradora transahariana, parte de la población reside todo el año en las regiones peninsulares más cálidas, así como en Baleares y Canarias, territorios que también acogen individuos europeos invernantes.

Ave de aspecto inconfundible, con tonos ocres en la mitad anterior del cuerpo, y listas negras y blancas en la mitad posterior del dorso. Pese a que ambos sexos resultan muy similares, el macho posee el color anaranjado del pecho de un tono más intenso.

La abubilla luce en su cabeza una llamativa cresta, de color ocre y con las puntas negras, que suele desplegar al posarse, cuando está inquieta o durante el cortejo. Tiene el pico largo y ligeramente curvado, y una cola amplia y negra, atravesada por una banda blanca. En vuelo presenta alas blanquinegras, muy anchas y redondeadas. Los aleteos son irregulares y describe ligeras ondulaciones en su trayectoria.

Su canto es un característico up-pu-pu-pu, grave y de largo alcance, que ha dado lugar a su nombre latino (Upupa). En momentos de excitación emite también un grito áspero y ruidoso: schiir. De las varias subespecies reconocidas, epops es la que ocupa gran parte del Paleártico, desde las islas Canarias, en el oeste, hasta la costa pacífica de China, en el este; por el sur alcanza el norte de África, Turquía y la India, y evita las latitudes norteñas. En Europa se estiman entre 700.000 y 1.600.000 parejas reproductoras.

Se localiza en casi toda la Península, salvo en la franja cantábrica; no obstante, resulta más escasa en zonas de montaña y de clima húmedo. Aparece también como residente en las islas Canarias y Baleares, y se ha confirmado su reproducción en Melilla, aunque no en Ceuta. Se trata de una especie migradora transahariana, aunque las poblaciones más meridionales (Extremadura, Andalucía, Levante, Baleares y Canarias) pueden ser residentes. Las zonas de invernada se distribuyen por todo el sur del Sáhara; sin embargo, algunos individuos más norteños no llegan a cruzar el Mediterráneo, quedándose en el sur de Europa. La migración posnupcial se produce de agosto a octubre; y la prenupcial, desde marzo hasta principios de mayo.

La población española, con 500.000-700.000 parejas, es la más importante de Europa, ya que supone seguramente más de la mitad de sus efectivos, cifrados en 700.000-1.600.000 parejas.

En España ocupa una gran diversidad de ambientes, pero muestra preferencia por las formaciones boscosas abiertas, siempre y cuando no superen los 1.000 metros de altitud, como dehesas de encinas, alcornoques, robles melojos, fresnos, etc. Se alimenta sobre todo de las larvas y pupas de insectos que se encuentran enterrados o entre la hojarasca. Busca el alimento sondeando con el pico en el suelo, como haría un ave limícola.

La estación reproductora comienza a mediados de mayo con la búsqueda de un lugar para anidar. Una vez que encuentra el hueco adecuado en un árbol, en un muro o en una edificación abandonada, macho y hembra comienzan a limpiar el interior del nido, para después construir un somero lecho de hojas y hierbas. La puesta consta de 7-10 huevos, incubados sólo por la hembra, durante 17-20 días. Por lo general realiza una puesta, aunque ocasionalmente puede efectuar dos. La hembra se encarga de cebar a los pollos con la comida que le trae el macho. Pasados 26-29 días, la prole abandona el nido, lo que suele ocurrir hacia finales de julio o principios de agosto.

Su principal amenaza estriba en la reducción de huecos naturales para anidar, en gran parte debido a una mala gestión agraria y forestal. La intensificación de los métodos de cultivo supone la pérdida de arbolado disperso y, por tanto, de posibles lugares para nidificar. Asimismo, la utilización de insecticidas disminuye su alimento.

  • Serie Classic: 315x175x80 mm
  • Número de láminas: 1 en Serie Classic
  • Nivel de dificultad: 3